**Hay tóxicos en todos lados, pero no todos son igual de importantes. Para evitar los tóxicos que más enfermedades están causando accedé a nuestra guía: Quiero saber más.
Hola, somos Marina y Vivi.
Marina es científica y yo soy mamá (bueno, somos un montón de otras cosas, pero te cuento lo que puede ser relevante para vos).
Juntas, formamos un equipo y nos dedicamos a investigar y difundir información para una crianza más natural, con menos tóxicos y más salud.
Analizamos los productos y hábitos de la crianza, desde el embarazo, y detectamos aquellos que pueden afectar nuestra salud de algún modo. Presentamos las alternativas seguras, que nos permiten reducir la cantidad de tóxicos a la que están expuestos nuestros hijos y nosotras mismas.
No podemos eliminar todos los tóxicos que llegan a nosotros (y tampoco es necesario), pero sí podemos hacer mucho para reducirlos (y concentrarnos en los más importantes).
Elegir los productos que usamos a conciencia y revisar nuestros hábitos es especialmente importante durante el embarazo.
Estando en la panza, tu bebé puede absorber lo que te pongas sobre la piel, lo que comas y tomes. Si te estás exponiendo a químicos tóxicos, tu bebé también lo está haciendo, y tenés que saber que el impacto de estas sustancias es mayor, porque tu bebé en la panza está en pleno desarrollo y los químicos tóxicos tienen más «margen» para actuar.
Desde problemas en la piel y falta de claridad mental hasta enfermedades autoinmunes e infertilidad, los químicos tóxicos están vinculados a todos los problemas de salud crónicos.
¿Por qué pasa esto?
La legislación es más lenta que la ciencia: entre que se demuestra la toxicidad de una sustancia hasta que se prohíbe pasa mucho tiempo, por más que la evidencia científica sea sólida y suficiente. Existe incluso un caso de un colorante que está prohibido en cosméticos por su toxicidad, pero que todavía está permitido en alimentos.
La legislación no contempla el efecto cóctel. Es decir, establece un límite máximo de un cierto químico en los cosméticos, otro para alimentos, pero no contempla el hecho de que la exposición proviene de fuentes múltiples, en este caso de cosméticos y alimentos; no contempla el hecho de que este «poquito» de allá más el otro «poquito» de acá se combinan en nuestros cuerpos y se transforman en un montón.
Niños y niñas necesitan de nuestra protección, y las sustancias químicas que nos rodean no reciben la suficiente atención. No lo dudes, decidite a sacar los tóxicos de tu casa y regalale más salud y bienestar a tus hijos (y a vos misma).
En nuestros hogares estamos expuestos a aprox. entre 8 y 10 veces más tóxicos que en una ciudad contaminada.
En las siguientes secciones te compartimos los 5 pasos para reducir tóxicos en tu hogar que podés comenzar a implementar hoy mismo.
PASO 1: SACATE LOS ZAPATOS EN LA PUERTA DE TU CASA
Dejar gérmenes, pesticidas y otros químicos tóxicos en la entrada es una manera simple y efectiva de reducir la exposición a estas sustancias dañinas. Especialmente importante si hay bebés, niños y niñas en casa.
Los bebés gatean, juegan en el piso y chupan las cosas que estuvieron en el piso, los niños y las niñas juegan en el piso también y se llevan las manos a la boca todo el tiempo. Así como es importante lavarse las manos antes de comer, es importante que el piso esté limpio.
Más del 90% de las bacterias detectadas en las suelas de los zapatos, incluyendo E. coli, se transfieren al piso
¿Qué podés hacer?
- Dejá los zapatos en la entrada, podés preparar un mueblecito o una alfombra para dejarlos y tener calzado para adentro de casa (o pueden andar descalzos).
- Limpiá regularmente los zapatos, suelas y costados, con detergente. Eso remueve el 90% de las bacterias.
PASO 2: VENTILÁ LOS AMBIENTES Y NO LEVANTES POLVO
Mejorar la calidad del aire es importante para respirar menos microplásticos, compuestos orgánicos volátiles y otros tóxicos que flotan en el aire.
Cuando estás en tu casa, respirás el aire de tu casa. A través de la respiración, ingresa el aire del ambiente, por eso es muy importante cuidarlo… todo lo que flota en el aire ingresa directamente a tu cuerpo.
Si estás embarazada, también le llega a tu bebé. Mientras tu bebé o tu hijo/a duerme, juega, come, etc…y está en tu casa, está respirando constantemente ese aire y todo lo que contiene
Inhalamos el equivalente a una tarjeta de crédito por semana en forma de microplásticos
¿Qué podés hacer?
- Abrí las ventanas para lograr una corriente de aire. Hacelo todos los días, independientemente de que haga frío, por 10 minutos aprox.
- Aspirá en lugar de barrer, y hacelo con frecuencia, sobre todo si tenés alfombras. Para sacar polvo de mesas, muebles, ventanas y lugares que no puedas aspirar usá un trapo mojado, nunca un plumero.
- Elegí productos de limpieza sin tóxicos como vinagre, limón y bicarbonato de sodio. Los productos tradicionales liberan gases, compuestos orgánicos volátiles y otros químicos que contaminan el aire de tu casa.
PASO 3: CAMBIA PLÁSTICO POR VIDRIO O MADERA
Reducir el plástico a nuestro alrededor es un paso clave para reducir nuestra exposición a disruptores endocrinos, cancerígenos y metales pesados.
En nuestros hogares está lleno de plástico. Terminamos respirando y comiendo plástico.
Es especialmente importante prestar atención a todos los objetos plásticos que utilizamos para cocinar, comer y almacenar alimentos y todos aquellos que se lleva nuestro bebé e hijos más grandes a la boca, ya sea para comer y beber o para jugar.
La mayoría de ellos son fácilmente reemplazables por opciones sin tóxicos.
Los bebés que se alimentan con mamadera de plástico tragan entre 2 y 3 millones de microplásticos por día
¿Qué podés hacer?
- Nunca calientes plástico, no lo pongas en el microondas, por más que sea «microwave safe». Elegí vidrio para calentar comida y a medida que puedas reemplaza tuppers y otros elementos de plástico en la cocina por vidrio.
- Elegí una mamadera de vidrio o seguí un protocolo adecuado para que la leche no quede repleta de los microplásticos que se desprenden al esterilizar la mamadera.
- Preferí juguetes de madera, sobre todo cuando los bebés todavía se llevan los objetos a la boca. Especialmente importante en mordillos y sonajeros.
- Priorizá la vajilla sin plástico: buenas opciones son el vidrio, la madera o el acero inoxidable.
PASO 4: CAMBIÁ TEFLÓN POR HIERRO Y ACERO INOXIDABLE
Cambiar los materiales con los que cocinamos es una forma muy potente de reducir la cantidad de químicos eternos PFAS que entran a nuestro cuerpo.
Ponemos el foco en lo que comemos, en cocinar casero, en no comer ultraprocesados, en comer comida nutritiva, pero no nos damos cuenta de lo importante que son los utensilios con lo que cocinamos, almacenamos y servimos la comida y la bebida: los tóxicos de esos utensilios ingresan directamente al cuerpo.
Una sola rayadura en una sartén de teflón puede liberar más de 9.000 partículas de PFAS, los llamados «químicos eternos»
¿Qué podés hacer?
- Cociná en ollas y sartenes sin recubrimiento, preferí el hierro o el acero inoxidable. Las sartenes de hierro las podés curar para lograr antiadherencia, además cocina mucho mejor que el teflón. Yo la uso todos los días para literalmente todo.
PASO 5: CAMBIA COSMÉTICA TRADICIONAL POR COSMÉTICA NATURAL
Reducir la cantidad de sustancias tóxicas que nos ponemos en la piel, la boca y la cabeza evita que atraviesen nuestra piel y circulen por nuestra sangre.
La mayoría de los productos de cosmética que están a la venta tienen químicos tóxicos. De hecho, muchos ingredientes que se usan en cosméticos en nuestro país ya están prohibidos en otros países por su toxicidad.
Muchas veces no podemos identificar fácilmente a estos tóxicos en la lista de ingredientes porque están ocultos. Tampoco podemos confiar ciegamente en las etiquetas de los envases, cuando dicen «natural», «cruelty free», etc., ni en marcas «naturales».
El 64% de los óleos calcáreos que hoy encontrás en supermercados y farmacias son tóxicos y/o irritantes
¿Qué podés hacer?
- Usá menos productos y de mejor calidad. En bebés por ejemplo es muy común que algún producto que le pongamos irrite la piel y cree la necesidad de poner otro producto igual de tóxico o irritante.
- Elegí jabones, shampoo, cremas, aceites, talcos, óleos calcáreos, pastas dentales, protectores solares, repelentes y otros productos sin tóxicos (prestar especial importancia a los que quedan sobre la piel).
CHECKLIST para armar tu propio plan de acción
Te dejamos acá una lista de puntos como guía para armar tu propio plan de acción.
Vas a ver que no es complicado detectar los puntos a cambiar y elegir aquellos con lo que podés empezar hoy mismo.
Paso 1: Entrada
- ☐ Comunicar estos cambios en casa
- ☐ Conseguir calzado de casa
- ☐ Calzado para invitados
- ☐ Trapo en la entrada para limpiar calzado
Paso 2: Aire
- ☐ Eliminar plumero en casa o solo usarlo para sacar arañas
- ☐ Conseguir productos para limpieza saludable
- ☐ Eliminar y/o reemplazar los productos de limpieza tóxicos
Paso 3: Plástico
- ☐ Listar todas las cosas que chupa o se lleva a la boca tu bebé o hijo
- ☐ Marcá aquellos que podrías dejar de usar
- ☐ Reemplazar los de mayor riesgo por vidrio o madera
Paso 4: Cocina
- ☐ Relevar los utensilios que usás para cocinar, almacenar y servir comida y bebida
- ☐ Determinar cuáles necesitás si o si y cuáles podrías dejar de usar
- ☐ Comprar lo que necesites para cocinar, almacenar y servir comida y bebida sin tóxicos
Paso 5: Cosmética
- ☐ Hacé una lista de los productos de cosmética que usás actualmente (vos y tu bebé)
- ☐ Marcá aquellos que deberías reemplazar y priorizar cuáles comprar primero
Si querés evitar los tóxicos que más enfermedades y problemas de salud están causando...
...mirá "Lo más tóxico primero" donde te detallo 32 acciones concretas para empezar a sacarlos de tu vida.
Vas a saber:
- Cuáles son los tóxicos más peligrosos y por qué es importante actuar ahora.
- Cómo priorizar, qué cambiar primero y qué puede esperar.
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© 2026 Lena – www.lenalowtox.com

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